La Republica Gastronomica de GIPSY CHEF Avatar

Notas

Como Teo comió de todo… Capitulo1: ¿que comen los niños?

         

 La respuesta es bien sencilla. Como en todo, los niños -esponjas insaciables y espejitos mágicos de todo lo que los rodea- reproducen al dedillo lo que ven y oyen. Por ende, los niños comen lo que comen sus papas, o mejor dicho lo que están acostumbrados a ver que se come en su entorno. Con una deducción tan chorra como esta lo normal sería no escuchar sandeces del tipo: “los niños no comen pescado,verduras,fruta…”. Los que no comen pescado, verduras etc… son sus padres.

A mi entender, y por mi experiencia con Teo, el único camino hacia un niño omnívoro es la educación alimentaria desde el mismo momento en el que el diablillo se mete entre pecho y espalda algo que no es solo leche. Esto incluye que desde el minuto cero sepa que el verde no es solo un color del arco iris ni el pescado una mascota encerrada en una caja de cristal…vamos, que si los enanos no ven como normal desde SIEMPRE que espinacas, ensalada, pescados, frutas, legumbres etc… son invitados habituales a nuestra mesa, difícilmente vamos a conseguir que los cuenten entre sus amigos. Las memorias olfativa, gustativa y visual de los primeros años de vida van a marcar sus hábitos alimentarios de por vida. Así que, si realmente quieres que tu hijo este bien alimentado, coma de todo y crezca sanotevas a tener que empezar a ponerte las pilas y comer lo que quieres que él coma.

Creo que también es importante, para evitar conflictos y frustraciones, tener en cuenta 2 cosas:

A- si ni siquiera el perro se come lo que cocinas ¿como se lo va a comer el churumbel?- cocina con gusto y cariño- (si no tienes las herramientas no sufras, intentaré darte opciones para que te resulte mas fácil!!) 

B- cada niño es único e irrepetible, no son solo maquinitas de repetición sino personas en miniatura y por tanto tienen su propio criterio. Esto nos lleva de cabeza a tener que entender que no les tiene que gustar “todo” por pelotas -lo que no quita que tendrán que probar para poder decidir si les gusta o no -.

Y en eso, en probar, experimentar y darle la libertad de que vaya formando su paladar y creando su propio mundo de sabores, gustos y por que no disgustos, he basado la educación alimentaria de mi hijo. Y puedo decir orgulloso (de él mas que de mí) que la flauta suena oiga!!. A dia de hoy Teo, con 2 años y medio, lo mismo se come unos caracoles a la “llauna” que una sopa de miso y algas o un chicharro a la espalda… 

Todo comenzó dias despues de nacer Teo. Su abuela materna vino desde Argentina para ser testigo directo del acontecimiento y, como no, para cumplir su funcion de “voz de la experiencia” y “adivina” de los grandes sucesos que viviríamos de ahí en adelante en la crianza del zagal (a coro con sus abuelos paternos). “Habeisaprovechado a dormir bien estos meses?? porque a partir de ahora dormir lo justo!!”, “cuado le salgan los dientes tendrá diarreas y vómitos” ” y tu siendo cocinero, que mal lo vas a pasar cuando no quiera comer”… COMO DICE SEÑORA???. En ese momento saltaron todas las alarmas. La simple idea de pensar que mi hijo podria llegar a convertirse en un “gastroterrorista infantil” de esos que ni comen ni dejan comer me aterraba de tal manera, que empecé a comerme el coco para idear un método infalible capaz de conseguir que la paz gastronómica reinara en mi hogar” por los siglos de los siglos, amén”.

Le di vueltas y mas vueltas, reconozco que hasta me quitó el sueño, y llegué a una conclusión: si quiero que mi hijo no rechace algo tiene que reconocerlo ynormalizarlo. Y asi me puse manos a la obra a intentar conseguir que la cocina fuera fuera algo normal para él.

Al principio no sabía como empezar. Cassettes subliminales?… videos de cocina de fondo??.. Libros de Escofier en lugar de cuentos??… estaba hecho un lío. Fueron pasando las semanas, y cuando mas perdido estaba, bingo! todo surgió de la manera mas natural. 7 de la mañana, el nene toca diana. Era un día lluvioso del mes de Mayo … que hago?? pues hice lo que habría hecho si hubiera estado solo: cocinar. Arroz con leche y fumet - para una posterior fideua que me sabría a gloria-. Me puse el delantal y me encastré al crio en la panza cual mama cangura. Empecé a narrarle con todo detalle cada uno de los pasos a seguir para “imitar” el arroz con leche que hacia su bisabuela.                                                                                    

Al primer hervor dejó de llorar, y en el momento que la canela y la piel de limón inundaron el ambiente, comenzó a roncar como un camionero de 45 años. Antes que el arroz estuviera listo, salió el sol.

  Ese fue el primer contacto real de Teo con la cocina, y estoy casi seguro, que el recuerdo -consciente o no- de ese aroma le acompañará toda su vida, y que muy probablemente, cuando intente “imitar” el arroz con leche de su bisabuela y la canela y el limon abran juego, le invadirá una sensacion de calma, capaz de conseguir el Tibet parezca Ibiza en pleno Agosto.

¿Quereis saber como continua la historia de “Como Teo Comió de todo” ?. Me comprometo a ir contando poco a poco y con detalle como conseguimos, entre los dos, que para él comer fuera una experiencia alucinante.