La Republica Gastronomica de GIPSY CHEF Avatar

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Domingo…

Aunque mi vida laboral sea un caos en el que días, meses, años se mezclan y parece como si una varita mágica les hubiera borrado el nombre a todos convirtiéndolos en una gran y democrática hoja llena de casillas en blanco, en la que un lunes no es menos que un viernes y agosto juega a las cartas con noviembre… a pesar de esto, el domingo sigue teniendo algo que lo hace inconfundible. No se lo que es, pero algo hay…me despierto más tarde, duermo la siesta, me aburro feliz…y el día antes me entran unas ganas irrefrenables de dejar preparado algo para cocinar al día siguiente. Ayer, como cada semana, volví a sentir esas ganas “predominicales”.

Agarré un pollo, lo abrí al medio, le pinché unas ramas de romero, lo metí en una bolsa y le eché:

- el zumo de dos naranjas + el de un limón + una cucharadita de sal + otra de azúcar + un chorro de aceite de oliva + un pellizco de pimienta de Jamaica molida -si no es de Jamaica no sufras, la de toda la vida le va de perlas-….cerré la bolsa sacándole todo el aire posible, lo meneé bien para que se empapara y lo dejé durmiendo en la nevera. La física y las brasas hicieron el resto. Sin duda alguna, hoy, ha vuelto a ser domingo…

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Orsai vs Gipsy Chef: las recetas.

Lo prometido es deuda, aquí están las recetas de la sobremesa con Casciari y el Chiri. (VIDEO)

Como todo en esta santa casa, no son las típicas recetas para cocinar encadenado a una báscula y mucho menos para ser estricto… Dejad que la imaginación y el cariño sean protagonistas, el éxito vendrá solo…..

Geopapas

Que sean patatas nuevas. Son melosas y tienen un toque dulce que baila de maravilla la música de la panceta ibérica y la albahaca. Aluminio, un chorro de oliva virgen, paciencia, buena brasa y sal (al que le parezca) una vez servida.

Salsa de mostaza, cebolla morada y yogourt

Cebolla morada, unas ramas de cilantro, oliva virgen y sal. Todo envuelto con cariño en aluminio; de ahí al fuego hasta que —cuando las toques— parezcan mantequilla. Aún caliente la pelas, la cortas y,aprovechando el aceite y todo el caldo que suelte, la pasas a un bol. Las mezclas con un yogourt cremoso (sin azúcar), un par de cucharaditas de mostaza en grano, dos o tres cucharadas de una buena mayonesa, pimienta molida, unas hojas de menta picada y el zumo de media lima. Búscale el punto de sal. Cuando lo encuentres, está lista.

    

Solomillo a la sal y yerbas

Un solomillo de cerdo, sal parrillera (a ojo de tuerto, un kilo y medio) una clara de huevo, un chorrito de cerveza, ramas de perejil, albahaca, cilantro y romero (¡frescos!) recién picados. Mézclalo todo y prepara una tumba confortable para revivir al solomillo a base de fuego, no mas de veinte minutos: recuerda que si no se cocina en el horno puede ser que se le pegue algo de sal. Si es así, acláralo en un bol con agua tibia justo antes de servirlo.

Manzanas asadas,granada y stracciatella de mascarpone

Para cuatro personas. Dos manzanas, una rama de canela, oliva virgen y tomillo seco. Trajecito de aluminio y al fuego hasta que sean una seda. Para la stracciatella mezcla la yema que sobró del huevo con cinco cucharadas de azúcar y bátelo hasta que empiece tomar un color pálido y textura cremosa; añade un bote de mascarpone (más o menos doscientos gramos) y seis cucharadas de nata montada. Ralla cuatro o cinco onzas de buen chocolate (que se noten los trocitos) y tírale los granos de la granada. Si no hay armamento pueden ser uvas, higos, fresas… ¡Ya casi está! Sirve la carne de la manzana asada en el fondo de un vaso y la stracciatella de sombrero.

Si no has trunfado con esto, ¡me la corto y me hago monja!

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Cocinando para Hernan Casciari: “Orsai, la receta de la felicidad”

Recuerdo bien la primera vez que oí hablar de Orsai. Comenzábamos el rodaje de una serie de clips en restaurantes “singulares” que la productora había decidido grabar para terminar convencer a Antena 3 que yo era el candidato perfecto para ser el chef del programa de verano “Comer, beber, amar”. El objetivo del día era descubrir el menú de una taberna de barrio barcelonesa, de la mano de dos bloguers gastronómicos bien catalanes -“Els del Morro Fi”- y un peluquero rokero hiperactivo -el “Perroker”-… El local elegido por los tres personajes: el “Pepeta´s Bar”; una suerte de bodega-taberna-saloon decorada al más puro estilo western almeriense y regentada por el sheriff “Búfalo George” (no es coña, se hace llamar así…) un enamorado del far west, Dolly Parton y los artículos de broma.

Primera prueba de fuego para la convencer a la cadena de mi valía y estaba en el centro de la pista, a punto de entrar en la jaula de los leones disfrazado de torero. Por si no ha quedado suficientemente claro, estaba TOTALMENTE CAGADO DE MIEDO. Era la gran oportunidad de demostrar algo a una cadena grande, y se me había llenado el circo de enanos de un metro ochenta y vaqueros cuenta chistes… no estaba preparado para domar tanta fiera!!. 

Andrés, el realizador, cámara en mano, y por delante la florida comitiva, ajenos a mi drama interior, se dispusieron a entrar en la bodega llevándome entre ellos en modo sándwich sin posibilidad de huida. Apenas puse un pie en el local pedí tiempo muerto, una cerveza, y salí corriendo como un pollo para intentar controlar el pánico a base de nicotina. Andrés se acercó, me dio fuego y empezó a charlarme. En aquel momento me importaba un huevo y la yema del otro lo que me pudiera estar contando, sólo quería marear la perdiz un rato para ver si era capaz de olvidar el marrón en el que estaba metido. Y así, a lo tonto, comenzó hablar de una gente que tenía una editorial alternativa, una revista propia en Internet y una pizzería en un pueblito a las afueras de Barcelona. Dos amigos que, hartos de la industria editorial se habían montado el chiringuito por su cuenta. La revista, la soñaron un día en el patio de su casa en Sant Celoni, y a las pocas semanas ya habían agotado el primer número en preventa, todo esto sin ni siquiera saber que ocuparía sus páginas. Después vino la editorial, basada en hacer lo opuesto de lo que hacen las convencionales. Pero no fue esto lo que me cautivó de la historia… Lo que realmente me dejó prendado para siempre de esta familia de locos, es que, en un momento de sobremesa nocturna, los muy pirados decidieron que echaban muchísimo de menos a su amigo el pizzero, que los alimentaba -cuando eran más jóvenes- en esas veladas de charla y delirio infinitas, y decidieron traérselo para montar una pizzería al lado de su casa y poder así tenerlo cerca. El maestro, grande entre los grandes, dijo que él no viajaría a ninguna parte si no lo hacía con su horno. ¿Habéis escuchado alguna vez una prueba de amor gastronómico mayor?… y así fue, nobleza obliga….se vino con su horno y montaron la pizzería. Alguno estará pensando que la historia, aunque si es un poco loca, tampoco es para tanto, bueno, ¿y si os digo que el lugar de donde vinieron el horno y su dueño es Argentina?… QUE GRANDES!!… a estas alturas de la conversación ya me había olvidado por completo de Dolly Parton, el sheriff y todos los indios juntos. Lo único que quería en ese momento era conseguir que Andrés me llevara a conocer a estos chiflados en persona. Y así fue, el tiempo hizo lo suyo, y puso cada pieza del puzle en su lugar. La grabación de aquel día fue a parar a alguna basura -probablemente sin, ni siquiera, tocar la sala de edición-, Antena3 dio el “sí quiero” y yo empecé con este blog, que fue la excusa perfecta para encontrarme con ellos, como no, con una buena comida de por medio.

Os preguntareis por qué el título del post “Orsai, la receta de la felicidad”, muy sencillo, la felicidad pasa por ser libre y hacer lo que hizo esta gente: depender de ellos mismos y del amor por lo que hacen para no estar en “orsai”. Y nadie mejor que el propio Hernán Casciari para contarlo. No os lo perdáis, merece la pena:“Matar al intermediario” Charla TEDx

 Video compartido via orsai.bitacoras.com

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“Picnic” con uvas robadas…

Hace 3 años que vivo rodeado de viñedos, y hace 3 años que espero ansioso a que termine la cosecha, que llegue el “veroño” -esos 3 ó 4 días mágicos en que el verano aun calienta y el otoño empieza a dorarlo todo- y patearme el campo a lo cuervo en busca de las uvas más dulces que jamás haya probado. No hay uva más sabrosa que la que envejece en la vid…Y si encima es robada, doblemente dulce!!

 Normalmente las acompaño con un queso. Un queso Asturiano “chapado en oro”, el Gamoneu… Pero este año el queso no llegó. Mi madre, reconocida traficante de fabes, verdinas, y quesos asturianos, cambió en el aeropuerto, por descuido, su maleta llena de tesoros por otra de envoltorio similar, pero llena de ropa gris con olor a naftalina, bragas de cuello alto y muestras de un champú infumable. No me quedó más remedio que cambiar de plan. Aquí os dejo el plan “B”, que pasó desde ese mismo momento a compartir el puesto de “A” con la opción quesera.

 ¿Y qué pasó con la maleta?… nunca apareció, pero seguro que después de comerse lo que había dentro, nunca más volvió a usar unas bragas de cuello alto.

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